Trauma complejo: de victima a sobreviviente

¿Cómo impactan las experiencias tempranas en la vida adulta? En esta edición exploramos el trauma complejo y sus efectos.

Según Jean Piaget (1964), los primeros años de vida son fundamentales para el desarrollo humano, ya que durante este período se construyen las bases del pensamiento, la identidad y la forma de relacionarse con el entorno. En este contexto, las personas que atraviesan situaciones de abuso, abandono o negligencia durante la infancia pueden verse profundamente afectadas en su vida de adulto, especialmente en sus relaciones interpersonales y en la manera en que se perciben a sí mismas. De este modo, estas experiencias se manifiestan en patrones emocionales, cognitivos y relacionales que tienden a repetirse y a estructurar el sufrimiento psíquico.

Descripción

En consecuencia, esas experiencias permanecen como una especie de huella silenciosa y no desaparecen con el paso del tiempo. Aunque, no siempre se recuerda de forma clara o consciente, puede reaparecer a través de sensaciones como ansiedad constante, un vacío difícil de nombrar o dificultades para sostener vínculos. Por consiguiente, desde una perspectiva más amplia, se puede comprender que en la adultez esto constituye una condición clínica y psicosocial originada por experiencias negativas tempranas. Cuando dichas experiencias son reiteradas y sostenidas en el tiempo, especialmente dentro de relaciones significativas que debieron entregar protección, se establece lo que la literatura denomina Trauma Complejo (García y Beyebach, 2022).

Descripción

Este concepto permite entender cómo la exposición crónica a contextos adversos afecta el desarrollo emocional, cognitivo y relacional, generando manifestaciones clínicas que trascienden el diagnóstico de un trastorno por estrés postraumático. Entonces, el trauma complejo debe ser entendido no como una limitación individual, sino como una respuesta adaptativa ante condiciones extremas de adversidad (Herman, 2015). Esta newsletter busca visibilizar la mirada que ofrece la Terapia Sistémica Breve (TSB) frente al trauma complejo, específicamente en la adultez, en donde se reconoce a la víctima como una “sobreviviente”, alguien que logró resistir en contextos de adversidad y que posee la capacidad de resignificar su historia de vida. Desde esta perspectiva, el proceso terapéutico se convierte en un camino hacia la reconstrucción de la identidad, devolviendo a la persona su dignidad y fortaleciendo su resiliencia.

La palabra trauma proviene del griego “tráumatus”, que significa herida y hace referencia a una lesión que puede ser física, psicológica e incluso espiritual (García y Beyebach, 2022). Esto nos permite comprender que el trauma no se limita a lo corporal, sino que abarca dimensiones más amplias de la experiencia humana, integrando el sufrimiento emocional y relacional que se manifiesta en la adultez. En Argentina, Ceberio (2019), ha profundizado en la importancia de la externalización del problema como herramienta central para trabajar con adultos sobrevivientes de trauma complejo. Plantea que el trauma debe ser separado de la identidad de la persona, permitiendo que el consultante se reconozca como alguien que resistió y que ahora puede reconstruir su vida desde la dignidad. Entonces, “las respuestas emocionales no son defectos, sino recursos que permitieron sobrevivir en un entorno hostil” (Ceberio, 2021).

Descripción

Es por esto que, en Latinoamérica, la Terapia Sistémica Breve (TSB) ha sido enriquecida por aportes recientes que permiten comprender el trauma complejo desde una mirada integradora. García (2023) señala que el trauma complejo no puede ser reducido a un diagnóstico clínico aislado, sino que se debe entender como una respuesta adaptativa frente a condiciones extremas de adversidad. En sus palabras, “la terapia breve no busca eliminar el pasado, sino abrir espacios de diálogo que permitan resignificarlo y devolver agencia al consultante”.

Descripción

El cerebro frente al trauma complejo

Según, Van der Kolk (2014), el trauma complejo también se puede comprender desde la fisiología cerebral, porque durante un evento traumático el organismo entra en un estado de alta activación. En experiencias de amenaza extrema, la amígdala se hiperactiva, interfiriendo en el funcionamiento del hipocampo, encargado de integrar la memoria en su contexto. Por lo cual, esto explicaría por qué muchas vivencias traumáticas quedan registradas de manera desorganizada e incompleta, generando recuerdos fragmentados que pueden reactivarse posteriormente a través de estímulos similares.

Descripción

Contexto sociocultural

Mardones (2022) enfatiza que el trauma complejo en la adultez está atravesado por factores sociales y culturales que amplifican la vulnerabilidad. Desde su perspectiva, el terapeuta debe reconocer que la desconfianza o la hipervigilancia son estrategias de supervivencia que se consolidaron en contextos adversos. También, sostiene que “la resiliencia no es un rasgo excepcional, sino una capacidad implícita que emerge cuando el sufrimiento se resignifica” (2022, p. 37). En razón de lo cual, no se puede comprender de forma individual, ya que se encuentra entrelazado con las desigualdades sociales, las normas culturales y las relaciones de poder que atraviesan la vida de las personas. Las experiencias de violencia interpersonal suelen reproducirse en contextos donde las estructuras sociales legitiman o toleran dinámicas de abuso. En sociedades marcadas por sistemas patriarcales y jerarquías de poder, la violencia doméstica y el maltrato infantil pueden ser normalizados, generando condiciones que perpetúan el trauma en generaciones sucesivas (Herman, 2015). Así, lo que en la adultez se manifiesta como desconfianza, miedo al abandono o dificultad para establecer vínculos seguros, puede ser resultado de un conjunto de elementos culturales que sostienen y reproduce la violencia. Así mismo, los factores estructurales como la pobreza, la discriminación y la exclusión social intensifican los efectos del trauma complejo en la adultez. La pobreza restringe el acceso a recursos básicos de protección y salud mental, mientras que la discriminación y la exclusión social generan un entorno hostil que refuerza la sensación de inseguridad y desvalorización personal (García y Beyebach, 2022).

Finalmente, debe ser comprendido como un fenómeno relacional e histórico. Las heridas emocionales se inscriben en vínculos significativos y se transmiten de manera transgeneracional, configurando narrativas colectivas de dolor y resistencia. Desde la psicología latinoamericana, se ha señalado que el trauma no puede desligarse de los contextos históricos de violencia estructural, pobreza y exclusión (Martín- Baró, 1990; Montero, 2003). En la adultez, esto se traduce en la necesidad de intervenciones clínicas que integren la dimensión comunitaria y cultural, reconociendo que la recuperación implica no solo sanar al individuo, sino también reconstruir la memoria colectiva y resignificar la historia en clave de dignidad y resiliencia.

Descripción

Intervenciones terapeuticas

El abordaje del trauma complejo en la adultez, requiere estrategias clínicas que reconozcan la profundidad de las huellas emocionales, cognitivas y relacionales derivadas de experiencias tempranas de violencia, negligencia o abuso. No obstante, no se trata únicamente de aliviar síntomas, sino de favorecer procesos de resignificación, integración narrativa y reconstrucción de vínculos seguros (Herman, 2015). La terapia sistémica breve propone un enfoque centrado en recursos, vínculos y construcción de significados alternativos. Beyebach (2014), plantea que el objetivo terapéutico es identificar excepciones al problema y fortalecer narrativas que devuelvan agencia al individuo. Este enfoque busca resaltar los recursos, las excepciones y las narrativas alternativas que permiten resignificar la experiencia traumática y devolver agencia al individuo.

De victima a sobreviviente: Terapia Sistemica Breve TSB

Desde la Terapia Sistémica Breve, la persona adulta con trauma complejo es comprendida como una “sobreviviente” más que como una víctima, enfatizando recursos y posibilidades de resignificación (Llanos y Sinclair, 2001). En la adultez, el trauma complejo suele manifestarse como desregulación emocional, autoimagen negativa y dificultades interpersonales. Sin embargo, la TSB entiende que estas respuestas no son defectos, sino estrategias de supervivencia que se consolidaron en contextos adversos. Por ejemplo, la desconfianza hacia los demás puede ser vista como una forma de autoprotección que permitió a la persona mantenerse a salvo en situaciones de abuso o negligencia. Reconocer este origen transforma la narrativa de “soy incapaz de confiar” hacia “aprendí a protegerme en un entorno inseguro”.

Descripción

Asimismo, enfatiza la importancia de externalizar el problema, diferenciando la identidad de la persona de su historia traumática. Entonces, el trauma deja de ser un rasgo definitorio y se convierte en un acontecimiento que puede ser resignificado. Este proceso abre la posibilidad de construir relatos alternativos donde la persona adulta se reconozca como alguien que resistió, que encontró recursos internos y externos para sobrevivir y que ahora puede reorganizar su vida desde una posición de mayor agencia. Además, promueve la reconstrucción de vínculos seguros y el fortalecimiento de redes de apoyo. En la adultez, esto implica identificar relaciones que aporten confianza, cuidado y trabajar en la resignificación de aquellas que fueron dañinas. El objetivo no es borrar la historia, sino integrarla en una narrativa donde el sufrimiento se transforma en aprendizaje y resiliencia. En síntesis, desde la Terapia Sistémica Breve, la persona adulta con trauma complejo es vista como sobreviviente, pese a las condiciones extremas de adversidad, logró encontrar formas de resistir y que ahora puede resignificar su historia.

Conclusión

El trauma complejo en la adultez constituye una organización psíquica, corporal y relacional derivada de experiencias tempranas sostenidas de adversidad. Su comprensión requiere una mirada integradora que relaciona lo biológico, psicológico y social. Por otro lado, se puede evidenciar que el trauma complejo, no es únicamente una experiencia individual, sino un fenómeno profundamente relacional e histórico. En este sentido, la recuperación no implica olvidar sino integrar. Por consiguiente, la terapia sistémica breve, es un enfoque integrador que otorga sentido y agencia. En este sentido, ofrece herramientas para resignificar el sufrimiento, reconstruir la identidad desde la dignidad y la resiliencia. En conclusión, este proceso terapéutico permite que la persona reconstruya su identidad desde una posición de mayor agencia, reconociendo a la víctima como una “sobreviviente”, alguien que logró resistir en contextos de adversidad extrema y que posee la capacidad de resignificar su historia de vida. Es decir, transformando el sufrimiento en una narrativa que puede ser habitada sin que defina completamente su existencia.

Descripción

Referencias

• Beyebach, M. (2014). Terapia sistémica breve: fundamentos y aplicaciones clínicas. Editorial Herder. • Ceberio, J. (2021). Narrativas terapéuticas en trauma complejo. Editorial Paidós. • Ceberio, M. (2019). La terapia breve en contextos latinoamericanos. Editorial Herder. • García, F., y Beyebach, M. (2022). Trauma complejo y desarrollo en la infancia: implicancias clínicas en la adultez. Revista de Psicoterapia Sistémica, 35(2), 45–60. • García, F. (2023). Terapia sistémica breve: fundamentos y aplicaciones. Editorial Herder. • Herman, J. L. (2015). Trauma and recovery. Basic Books. • Llanos, M. T., y Sinclair, C. (2001). Terapia de reparación en víctimas de abuso sexual: Aspectos fundamentales. Psykhe, 10(2). • Mardones, R. (2022). Resiliencia y trauma complejo: aportes desde la terapia breve. Revista Chilena de Psicología Clínica, 12(1), 33–50. • Martín-Baró, I. (1990). Psicología de la liberación. UCA Editores. • Montero, M. (2003). Teoría y práctica de la psicología comunitaria. Paidós. • Piaget, J. (1964). Seis estudios de psicología. Editorial Labor. • Van der Kolk, B. (2014). The body keeps the score: Brain, mind, and body in the healing of trauma. Viking. • Vázquez, R. (2026). Reflexiones contemporáneas sobre trauma y agencia subjetiva. Manuscrito inédito.

Compartir:

Deja tu comentario

0
    Tu Carrito
    Tu carrito esta vacío

    Bienvenido de nuevo

    Ingrese sus credenciales para acceder al sitio. Para crear una cuenta debe inscribirse en un curso