
Trauma complejo: de victima a sobreviviente
La palabra trauma proviene del griego “tráumatus”, que significa herida y hace referencia a una lesión que puede ser física, psicológica e incluso espiritual (García y Beyebach, 2022). Esto nos permite comprender que el trauma no se limita a lo corporal, sino que abarca dimensiones más amplias de la experiencia humana, integrando el sufrimiento emocional y relacional que se manifiesta en la adultez. En Argentina, Ceberio (2019), ha profundizado en la importancia de la externalización del problema como herramienta central para trabajar con adultos sobrevivientes de trauma complejo. Plantea que el trauma debe ser separado de la identidad de la persona, permitiendo que el consultante se reconozca como alguien que resistió y que ahora puede reconstruir su vida desde la dignidad. Entonces, “las respuestas emocionales no son defectos, sino recursos que permitieron sobrevivir en un entorno hostil” (Ceberio, 2021).










